Quiero cantar en un coro (y creo que no puedo)

Los mitos que te frenan, y lo que de verdad hay detrás de cada uno.


En el canto coral circula una cantidad de mitos que frenan a mucha gente con ganas de empezar: que para cantar hace falta un don, que hay que saber leer música, que a cierta edad ya es tarde, que la vergüenza es un impedimento. La mayoría de esos mitos no resiste un solo ensayo. Lo que sigue son las preguntas que casi todos se hacen antes de animarse, con lo que de verdad hay detrás de cada una.


Coro de personas de distintas edades cantando juntas en un ensayo, con carpetas de partitura en la mano.

¿Puedo cantar en un coro si desafino?

Sí, y las probabilidades están muy de tu lado. La desafinación real, la que de verdad impediría cantar, se llama amusia congénita, y un estudio hecho sobre veinte mil personas la ubicó en torno al 1,5% de la población. El 4% que circula por ahí salió de una única prueba de 1980, de manera que es muy poco probable que seas la excepción.

Hay además algo curioso en casi todos los que se declaran desafinados: escuchan la altura de las notas sin problema y se dan cuenta enseguida cuando otro desafina. El director Benjamin Zander suele señalar que, si alguien fuera realmente desafinado, no podría reconocer a su madre por una sola palabra en el teléfono ni distinguir un acento cordobés de uno porteño. El oído, en general, funciona de sobra, y lo que hay que trabajar no es la percepción sino la voz, para que haga lo que el oído ya reconoce. Eso es una habilidad que se entrena, no un don con el que se nace, y en un coro se entrena acompañada: cada cuerda sostiene y guía a los suyos, y es ahí donde termina apareciendo la voz que uno creía no tener.

¿Necesito saber leer música?

No es un requisito. Se puede entrar a un coro sin leer una sola nota, y de hecho muchísimos coreutas aprenden sus partes de oído, por repetición y escuchando a los que tienen al lado. La lectura de partitura, cuando llega, se aprende dentro del coro y con los años, porque es una herramienta que facilita el trabajo y no una condición para empezar. Si alguien te dijo que primero tenés que estudiar solfeo, confundió un coro con un conservatorio.

¿Tengo que audicionar? ¿Es un examen que se aprueba o se reprueba?

Depende del coro, pero rara vez es el examen que uno se imagina. Cuando buscás cómo sumarte, lo primero que aparece suele ser el consejo de preparar una audición, y la palabra intimida más que la experiencia real. En la mayoría de los casos esa instancia no existe para filtrar a nadie sino para ubicarte, escuchando tu voz y viendo en qué cuerda encajás mejor, si soprano, contralto, tenor o bajo. Hay coros que ni siquiera audicionan y suman a la gente directamente en un ensayo abierto. Lo que cambia de un coro a otro es cuánta estructura tiene, no cuánto talento exige de entrada.

¿Estoy grande para empezar?

No hay una edad límite para entrar a un coro. Afinar es una destreza, y como toda destreza se entrena lo mismo a los veinte que a los cuarenta o a los setenta, sin una ventana que se cierre al llegar a cierta edad. Los coros de adultos están llenos de gente que empezó tarde, y hacerlo más grande hasta tiene su ventaja, porque se llega sin el miedo escénico de la adolescencia y con una paciencia para repetir que a los quince no se tiene.

Me da vergüenza. ¿Y si canto mal y se nota?

En un coro nunca cantás solo, y eso cambia por completo la ecuación. Tu voz no queda expuesta como la de un solista, porque cantás dentro de una cuerda, sostenido por las voces de alrededor, y al principio podés apoyarte en el de al lado hasta que el pasaje te sale. La confianza en la propia voz se construye sobre todo entre compañeros, escuchando y siendo escuchado, más que por la aprobación de quien dirige. Incluso los nervios previos a un concierto se aflojan más rápido en grupo que en soledad, porque respirar y soltar el cuerpo junto a la cuerda funciona mejor que cualquier técnica individual. La vergüenza que traés es entendible, pero no vas a tener que atravesarla solo.

¿Qué pasa realmente en un ensayo?

Un ensayo es, ante todo, un trabajo de repetición. No se parece a una prueba semanal ni a una clase magistral: se arranca con un calentamiento de todo el grupo, se trabaja una obra por secciones —a veces el mismo pasaje de cuatro compases muchas veces seguidas— y se la va armando de a poco, cuerda por cuerda, hasta que las voces encajan. Nadie espera que salga perfecto a la primera, porque el error es parte del método, y se canta, se corrige y se vuelve a cantar. Esa repetición, que vista de afuera puede parecer tediosa, es justamente lo que hace que al mes estés cantando algo que el primer día parecía imposible. Y en el medio ocurre lo que no figura en ninguna partitura, que es hacerse del grupo.

¿Y para qué me hace bien cantar en un coro?

Cantar en coro tiene beneficios que ya están medidos: baja el estrés, mejora el estado de ánimo y crea un sentido de pertenencia que pocas actividades ofrecen. No es una idea romántica, porque hay investigación seria que lo respalda. El tema está desarrollado aparte, con el detalle de lo que le pasa al cuerpo cuando cantás acompañado.


A cantar se aprende a cualquier edad, y el coro es probablemente la forma más amable de hacerlo, porque no deja a nadie solo en el camino. Nadie nace afinado ni entra sabiendo, y se empieza con dudas como casi todos. Si algo de esto te resonó, el próximo paso es sencillo: buscá un coro cerca tuyo, barrial, universitario o comunitario, y animate a ir a un ensayo. La voz que creés no tener probablemente aparezca ahí.


Fuentes

Peretz, I. & Vuvan, D. T. (2017). "Prevalence of congenital amusia." European Journal of Human Genetics, 25(5), 625–630.

Zander, B. (2008). "The Transformative Power of Classical Music." TED.

Hutchins, S. & Peretz, I. (2012). "A frog in your throat or in your ear? Searching for the causes of poor singing." Journal of Experimental Psychology: General, 141(1), 76–97.

Bonshor, M. (2017). "Collaborative Learning and Choral Confidence." Music Performance Research, 8.

"La ansiedad en la interpretación musical: un programa de intervención en un coro." Revista Electrónica Complutense de Investigación en Educación Musical (RECIEM), Universidad Complutense de Madrid.

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Lo que le pasa al cuerpo cuando cantás en un coro.